Publicado el 08/02/2009 | revision del juego Imperium Civitas III
Nota de Warphammer: 7.0
De la mano de Haemimont Games, FX Interactive lanzó por Navidad este interesante Imperium Civitas III. El juego tenía el deber de superar la fama y éxito de su precedesor. A pesar de ello, Haemimont Games buscó renovar, aunque en un perfil bajo, la mecánica del juego.
Imperium Civitas II alcanzó un notable éxito, no sólo a nivel comercial, sino a nivel mediático, ya que, llegó incluso a ser mostrado públicamente en el Parlamento Europeo, más que como un videojuego, como una herramienta útil para la enseñanza.
Imperium Civitas III recoge lo heredado de el anterior título aunque algunas cosas cambiaron. Pero vayamos por partes.
Gráficos
A nivel gráfico, Imperium Civitas III logra un notable resultado. El rendimiento del motor gráfico es, casi siempre excelente. El nivel de las texturas es correcto, así como los efectos de luces o sombras dinámicas. Sin embargo, de vez en cuando, cuando el número de unidades en pantalla crece, casi siempre con la presencia de tropas militares, el motor se resiente algo y produce una breve bajada de FPs, pero es algo testimonial.
Sonido
La labor de doblaje de FX Interactive, es de sobra conocida. La marca imprime un sello identificable en cada uno de sus productos, y Imperium Civitas III, no iba a ser menos. El juego viene traducido y doblado al castellano. En los tutoriales así como en la campaña, las misiones serán detalladas por diferentes personajes en un castellano perfecto. El pero, lo debemos poner en cambio, a que falta alguna que otra música épica. El conjunto del apartado es también correcto.
Jugabilidad
De hecho, la mayoría de cambios importantes se dan en este apartado. Haemimont Games ha optado por simplicar la gestión de los recursos en Imperium Civitas III, consiguiendo que algunas tareas/fines sean casi automáticas. La línea del juego es, quiero fabricar algo, necesito algunos materiales y por ende, la mano de obra que los consiga. Esto sería así: necesito fabricar pan, necesitaré plebeyos para trabajar en la tahona, pero la tahona necesitará harina que conseguiré en el molino, que a su vez necesitará más plebeyos, y el molino necesitará trigo, que conseguiré en la granja de trigo que a su vez, necesitará más plebeyos. Bueno, el molino también necesita un deposito de agua, además. Antes de esta cadena, necesitaremos los materiales básicos: madera y ladrillos (además del oro necesario claro). Pero la diferencia con Imperium Civitas II es que, si podemos construir una insula (la casa de los plebeyos) y podemos fabricar la planta de trigo, esta será ocupada al instante por la mano de obra de la ínsula creada. Sólo debemos procurarnos tener los materiales necesarios para poder fabricarlo. Así pues, las necesidades de los recursos se ven mucho más agilizadas. Se acabó el preguntarle a cada ciudadano que es lo que le falta. Ahora es casi transparente para el jugador. Los edificios funcionan con áreas de influencia y con eso, y el boton F10, obtendremos un rápido reporte de las necesidades globlales de la ciudad. Se puede decir que los problemas vendrán por barrios.
El pero de esto es cuando, en un punto de la cadena, necesitamos fabricar, por ejemplo ladrillos, porque necesitamos construir un tercer edificio, pero, oh desgracia, no podemos fabricar la casa necesaria para obtener la mano de obra. Esto no nos pasará si constantemente estamos vigilando si tenemos material de sobra: madera, ladrillos, piedra. En el caso de que, por un descuido, construyamos un edificio y no podamos proveerlo de mano de obra, el edificio quedará deshabitado y en poco tiempo, de hecho, muy poco tiempo, comenzará a arder. Así que, deberemos optar por demoler el edificio antes de que se propague el fuego. Suponemos que la gente de Haemimont decidió optar por esta drástica situación. Las prefecturas no son habilitadas hasta que no tenemos équites que las ocupen y hayamos investigado en la academia.
El aspecto militar no ha cambiado susceptiblemente. Hay las típicas unidades del ejército romano como los hastati, los arqueros o la caballeria, junto con los pretorianos y triari, pasando por aliados como celtas o teutónes. Incluso podremos ver a los temibles elefantes de guerra. La mayoría de nuestras unidades las reclutaremos entre la clase media de los équites.
Los modos de juego no han cambiado mucho, tenemos, además de los dos tutoriales, el modo Campaña y el modo Ciudades. En el modo campaña iremos siguiendo una línea histórica de misiones, que nos encomendarán nuestros aliados. En el modo ciudad, podemos jugar cada una de ellas individualmente.
Lo novedoso es la "estirpe". La estirpe define a que familia pertenecemos. Cada familia destaca en un ámbito de la gobernación. Eligiremos un nombre para nuestro personaje y su familia. De este modo, cada vez que finalizemos con éxito una misión nuestro PJ obtendrá dinero y habilidades. Con las habilidades podrá disponer de ventajas estratégicas. Con el dinero además, podrá comprar tierras que le proporcionarán materias primas al inicio de la partida. Esto permite jugar de maneras diferentes según la peculiaridad de nuestro personaje.
Conclusiones
Bueno, bonito y barato. Así es como podríamos definir brevemente este Imperium Civitas III. Un buen juego que gustará a la mayoría, con una curva de aprendizaje baja y los detalles que gustan a los amantes del género. Todo ello, ambientado en el siempre exótico mundo de la época romana.
Pros
Contras
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