Theatre of War es el nuevo juego distribuido por Friendware en España, desarrollado por Battlefront.com y 1C(creadores estos últimos de IL-Sturmovik). El juego refleja en tiempo real, las operaciones tácticas de infantería y blindados en el campo de batalla, de diversas localizaciones de la Segunda Guerra Mundial. Podremos combatir en Polonia, Rusia, Alemania o Francia. Una excelente documentación histórica impregna todas las facetas del juego, siendo el diseño de los blindados, el trabajo más brillante. Fieles reproducciones de Panzer o los famosos T-34 rusos. Estaremos en todo momento pendiente de nuestras tropas, y a menudo, deberemos tomar decisiones arriesgadas y difíciles. Os mostramos a continuación una extraordinaria secuencia de combate. Sucedida en la primera "Batalla de Moscú", campaña incluida en las 6 jugables.
Noviembre de 1941. El Ejército Rojo se encuentra acantonado en los arrabales de Moscú, aferrado al suelo en medio de trincheras y campos minados, preparándose para un inminente asalto alemán. Jamás estuvieron tan cerca los enemigos nazis del Kremlin como ahora. Nuestra misión es difícil: detener el impulso del inminente asalto. Contamos para ello con tres trincheras esparcidas en el frente, refugios de ametralladora, cinco pelotones de soldados y tan sólo dos baterías anti-tanque de 45mm. En este momento, los rusos tenían pocos o ningún suministro. De repente, vemos aparecer en medio del brumoso y nevado terreno las primeras unidades. Es una de los dos ataques que habremos de soportar. Los tanques se concentran para atacar una de las tres trincheras. Nuestras baterías abren fuego. Conseguimos las primeras bajas. Los nidos de ametralladora escupen una lluvia de balas contra el ejército enemigo, que avanza con paso decidido pero mortal. Aparecen más y más tanques, que, advertidos de la presencia de nuestras baterías anti-tanque, apuntan sus cañones contra ellas. Hemos de reemplazar las dotaciones con soldados de la trinchera más próxima. El primer asalto ha terminado, pero lo peor está aún por llegar.
La oleada definitiva comienza. Divisamos todavía más y más de las temidas unidades Panzer. El fuego va directamente contra nuestras baterías. Los Panzer no se concentran esta vez en ningún sector y atacan por todo el frente. La trinchera central ha caído. Sin las batería no tenemos opción de derrotar a los Panzer pues los últimos nidos de ametralladora anti-tanque fueron destruidos en el primer ataque. Cinco tanques se empeñan en masacrar nuestras defensas. En la trinchera situada más a la derecha del frente, un Panzer IV Ausf.C vigila a los pocos hombres que quedan en ella, sin abrir fuego. Si hubiese alguna manera de derribar ese tanque, se podría enviar al pelotón al asalto de la trinchera central y recuperar las baterías. Pero no hay armas anti-tanque, tan sólo las granadas de los soldados. Hay que tomar una decisión. Ese es nuestro trabajo. Ordenamos a dos hombres que recojan pertrechos de sus camaradas caídos en combate, sobretodo granadas. El Panzer está a pocos metros de la trinchera y la carrera será corta. El objetivo: destruir el Panzer con granadas de mano. El tanque está como clavado al suelo sin moverse, puede que tenga algún problema en las orugas. Sin embargo, su torreta funciona perfectamente y es un enemigo mortal. Los soldados Vsevolod Yershov y German Akysenov son los elegidos. Van armados con sus fusiles y granadas RGD-33 y RG-41 de fragmentación. Los hombres salen de la trinchera. La dotación del enemigo avisa a los dos hombres, y comienza el lento y terrorífico rotar del cañon. Mientras, las ametralladoras del tanque lanzan sus cargas pero, milagrosamente, los dos soldados han podido llegar muy cerca del tanque.
Tan sólo queda esperar que las granadas sean lo suficientemente destructivas para dañar al blindado. Soldados enemigos situados a pocos metros atacan también a los dos soldados rusos. Los impactos de granadas se suceden en un intercambio de acero y metralla. Uno de los hombres cae, pero justo antes, una de las granadas explota y revienta el blindaje del Panzer. Suponemos que los diversos proyectiles durante la batalla habían hecho mella en el tanque. Queda en pie uno de nuestros hombres que, empieza a abatir a la dotación alemana.
El objetivo se ha cumplido. ¡Hemos aniquilado a un Panzer IV con granadas rusas! Hay que volver a la trinchera, en medio del fuego enemigo, que hacer silbar sus proyectiles por todas partes, surgidos de entre los árboles a gran distancia. El pelotón ruso más cercano se apresura a crear una barrera de fuego de cobertura. German Akysenov inicia la retirada, pero pronto es abatido por balas alemanas. Los camaradas miran con desconsuelo al hombre inerte en el helado campo moscovita, manchado con la sangre de los hijos de Alemania y Rusia. Así nacen y mueren los héroes: en segundos.
