Como dice el refrán "a falta de pan, buenas son las tortas". Es lo que hemos aplicado con Making History: the Calm & the Storm. Enfrascados como estamos en la tarea de probar cada juego que se pone al alcance, la demo de Making History es un buen reclamo.
Todo y que el material de prueba es un simple demo, nos da mucha información sobre el título. El motor gráfico es en 2D y dispone de diversos tipos de mapas que nos proporcionan diversa información: mapa de comercio, mapa de operaciones, mapa diplomático, etc. El mapa se divide en regiones, al estilo de Hearts of Iron y el principal mapa colorea las fronteras políticas de los diversos estados. Creemos que pese a ser un motor novedoso en 2D, aún tiene algún problema de optimización que suponemos se solventará con futuros parches y actualizaciones. El aspecto general es bastante correcto.
El juego se desarrolla por turnos, y como siempre pasa, tenemos la agradable sensación de estar jugando una partida a un juego de tablero. Es inevitable. Algo que caraceriza a Making History: the Calm & the Storm es que el juego potencia el aspecto económico bastante más que otros títulos. En la parte superior podemos ver los diferentes productos básicos para la nación, no sólo en el aspecto bélico sino en el puramente económico: petroleo, carbón, comida, bienes de consumo, suministros bélicos, etc. Así por ejemplo, si jugamos con la Alemania nazi, vemos que la carencia de esta nación en petroleo es crítica. De este modo el juego intenta representar fidedignamente no sólo el aspecto militar de cada país en la Segunda Guerra Mundial, sino su aspecto económico. Esto permitirá mayor profundidad estratégica que en otros juegos del género. Y es que la economía es un factor a la par importante y difícil de plasmar en un juego de estrategia. De hecho, una de las características del juego es utilizar las relaciones diplomáticas para cerrar acuerdos económicos para la compra y venta de materias primas como carbón, comida, etc. Imaginemos países con gran dependencia exterior en la Segunda Guerra Mundial como Gran Bretaña y la multitud de pactos que deberá cerrar si quiere sobrevivir.
En el aspecto militar hay menos novedades. Movemos nuestras unidades en grupos de ejército cada turno, asignamos sus diferentes misiones y esperamos resultados. Algo que nos acaba de convencer es quizá, algo vital en este tipo de juegos: el mapa de operaciones. Es totalmente jugable pero podría haber sido mejor diseñado, primando la jugabilidad al aspecto. Un dato que también hemos anotado es que los líderes históricos de la época sólo están presentes en el artwork por esto no sabemos que importancia real;si la tiene; de los diferentes líderes de cada país. Lo mismo ocurre con los grandes generales de la Segunda Gran Guerra. Aún y así el juego presenta un buen aspecto, un punto muy fuerte en el peso económico de la nación sobre la estrategia general y una buena documentación histórica. Lo más reseñable es que tenemos la impresión de estar jugando a un partida de un típico juego de tablero, sensación que seguro agradará a muchos jugadores. A los más acostumbrados a la saga Hearts of Iron quizá no tanto, pero claro, hablamos de un BTS(Battle Turn Strategy). Radicalmente diferente a un HoI.
